De un taller prestado a una comunidad que arma sus propias motos
Face Off Moto empezó como un cuaderno de notas. Dos amigos que compartían un garaje en Corrientes anotaban cada ajuste de carburación, cada medida de manubrio y cada error de compra. Ese cuaderno se volvió una guía, y la guía se volvió un punto de encuentro para quienes prefieren entender su moto antes de llevarla al mecánico.
El primer desarme
Una Honda CB de los ochenta comprada a precio de chatarra marcó el inicio. No había presupuesto para piezas nuevas, así que el proyecto se armó con repuestos usados, mucha paciencia y visitas a desarmaderos de la zona. De ahí salió la primera ficha técnica publicada: cómo leer el desgaste de un kit de arrastre antes de comprarlo.
Las fichas de equipamiento
Cuando empezamos a probar cascos integrales y modulares en rutas largas, notamos que las reseñas de internet rara vez hablaban de ruido a 120 km/h o del peso después de cuatro horas. Decidimos medirlo nosotros. Cada casco que pasa por el sitio se usa en sierra, en costanera y en ciudad antes de publicar conclusiones.
La comunidad se armó sola
Los encuentros de customización empezaron con seis motos en un estacionamiento. Hoy el calendario cubre fechas en Argentina y República Dominicana, con talleres que abren sus puertas y moteros que llegan con builds a medio terminar. La regla se mantiene: se muestra lo que se hizo, no lo que se compró.
Lo que sostiene el proyecto
No vendemos motos ni cobramos por recomendar marcas. El financiamiento viene de la propia comunidad: guías de mantenimiento, comparativas por cilindrada y un archivo de repuestos que crece con cada aporte. Si algo no lo probamos, lo decimos. Esa honestidad es lo único que no estamos dispuestos a negociar.